11/4/07

En la misma ciudad

Los ojos de brujo ven una ciudad que se dibuja en humo sobre blanco. Los alimentadores no hace mucho visitaron una urbe similar, ésta más tecnónica, con un despiece rítmico. Casualidad o influencia, las dos son piezas hermosas, con una efectista aplicación para describir el espacio de la calle.

Sin hacer ninguna acusación, sirve el tema para enlazar a un interesante blog que pide tu participación. Se trata de "¿pensaste que no nos daríamos cuenta?", (vía, cómo no, boingboing) un lugar donde estamos invitados a denunciar posibles cocos.



28/3/07

Apuntando a un lugar



En contra de los conspiradores está la simple casualidad. Y así ocurre que sin saber muy bien por qué durante un período de tiempo, en este caso unas pocas horas, muchas cosas en el entorno de uno apuntan al mismo lugar de la tierra. ¿Nos está el destino invitando a Seattle?.

A esa ciudad del estado de Washington nos invitan a cada rato los de Fantagraphics ahora que tienen una estupenda tienda; es cierta vista aérea de la Space Needle la que vemos a cada rato camino de cierto hospital; por no hablar de Buddy y sus años universitarios, qué buenos ratos repasándolo hace poco.

Valga todo esto como excusa para enlazar a esta estupenda galería sobre la expo 1962 Century 21, recién posteada en BibliOdyssey.


24/3/07

Arte con tebeos o tebeos con Arte



Tres exposiciones, una actual, una futura y otra ya pasada (el bachibuzuk a veces es lento).

Sirven para coleccionar al paso una posible tendencia, o quizás tan sólo un reflejo más de una realidad cada vez más entrelazada.

Primero el clásico: Roy Lichtenstein, alguien que todavía es capaz de encender agrias polémicas, entre acusaciones de robo (por fortuna no todo es política la red). Si a caso ladrón de guante blanco y un tanto Robin Hood a la inversa, robando los tebeos de los pobres para colgarlos en las paredes de los ricos... y de los museos. Un ladrón audaz, o al menos esforzado, como se puede ver en la muestra. Un robo genial, en todo caso, de esos que nunca se podrán resolver.

En ARCO localizé a unos cuantos individuos sospechosos. ¿Más hurtos?, no sé si alguno podría presentar denuncia, pero es cierto que la operación de crear fuera de contexto puede levantar dudas.

Aún en esas circunstancias Superchaco consigue construir un regalo fresco para la imaginación, un batido de pulp fiction, lumpen peruano y figuritas de acción, con el mejor merchandising posible, para un cómic inexistente (o una película, ahora que se consolida que los hombres en pijama no son un género exclusivo del tebeo).

La galería Valle de Ortì, de Valencia, traía consigo otras propuestas más ambiguas, que quizás no necesiten de la descontextualización para tener valor, ¿o no podríamos ver a Lluis y a Jorge López en las páginas de un BLAB?.

Y Para acabar con la cosecha de la feria, vamos con Mathias Smied, en la galería Oliver Houg, todo un caso. Ya No es un Robin Hood, no, para muchos coleccionistas más bien se podría tratar de una suerte de Anibal Lecter: un psicópata que arranca a las víctimas de su espacio privado y se dedica a construir enfermizas esculturas con los restos de sus cuerpos. Pudiéndome encontrar entre esos coleccionistas, fue una grata sorpresa disfrutar de unas páginas de Spider-man expuestas como un cadáver diseccionado, como si de las ceras de la Specola se trataran. Lo dicho, sólo para amantes del cómic con estómagos fuertes.

El MOMA, finalmente, parece siempre el encargado de consagrar medios, grupos y lugares varios. En Nueva York hubo recientemente una muestra que avanzaba ese reconocimiento, concretamente en el museo Judío, frente al Central Park, los que allí estuvieron pudieron disfrutar de los monumentales originales de Chris Ware. No muy lejos, y no mucho más tarde, esperaba el Museo de Arte Moderno.

Comic Abstraction, image breaking image making, la historieta como medio que brinda sus recursos a obras que viajan hacia la abstracción. Con piezas muy distintas, la exposición quiere rendir tributo a la riqueza del tebeo como fuente de lenguaje gráfico. La instalación de Philippe Parremo con sus bocadillos volantes
(no sé si está expuesta como tal o como fotografía), o la operación de Rivane Neuenswander, son, como mínimo, delicioso eye candy.
Pintura, escultura, intervenciones varias o cómics... De fondo, siempre la cuestión del contexto, que muchas veces tiene más de social que de la problemática intrínseca al medio de expresión. El absurdo de dos mundos paralelos que en ocasiones pueden vender la misma fruta, pero a las que se les presupone intenciones muy distintas, según el entorno donde se presenten en sociedad. ¿Puede un cómic reírse de sí mismo o tener simple intención artística? la respuesta, es "sí, también", y ahí están publicaciones como Le coup de grace, para demostrarlo. Queda también recomendada.


9/3/07

Dúos (no duetos)



Del dúo involuntario Struthsky tengo un favorito incuestionable, más aún después de una reciente visita al Prado (y ver de paso la otra exposición). El señor Andreas Gursky todavía es capaz de asombrarme, así de sencillo. Y además en pequeño.

Haciendo dúo, este tableau de Martin Mlecko. Con su buena tira de créditos y making of, de propina.

8/3/07

Ellas

21/2/07

Los tres John Foley



Recientemente, en la galería Mamia Bretesché de París, se inauguraba la exposición de un proyecto que indaga en las marcas todavía visibles de la Segunda Guerra Mundial. El autor de las imágenes es John Foley, un fotógrafo británico afincado en la ciudad de las luces.

La curiosidad por su obra lleva a google y tras buscar "john foley photography" por una vez la duda se agranda: ¿pero quién bachibuzuk es John Foley?.

En la segunda entrada, obtenemos información sobre John Foley, el inglés parisino fundador de la agencia Opale.

Pero también aparece un inquietante John Foley images, con unas instantáneas que bien podría haber hecho un holandés vecino de época de Pieter de Hooch o de Vermeer, si hubiese contado con una cámara fotográfica.

Y parece que los fines de semana, JF se quita los remilgos, se desmadra del por la calle de la cursilería y ejerce de fotógrafo de bodas... él o su evil twin brother.

...

Estamos hablando de los tres primeros resultados de google, de un empate técnico que nos impide decir quién es Jonh Foley, el fotógrafo... o que nos hace soñar con un brillante personaje, casi esquizofrénico, capaz de mutar de ojo pero no de profesión.

6/2/07

Viñetas en el espacio



El periódico romano la repubblica lanza en breve una colección a color de Tex, el cow-boy de la Bonelli. Esto es, el más importante de los spaghetti-western-fumetti... si es que alguna vez existió ese género.

En realidad, la razón de este post, es es el anuncio de televisión de la campaña. El efecto visual protagonista creo que deja entrever una intereseante posibilidad de futuro. Y no hablo del torpe movimiento del caballo dentro de la viñeta sino de la relación espacial entre ellas.

Este juego de planos gráficos es un uso nuevo (y todavía sorpredente) en algunas interfaces gráficas y, quién sabe, podría tener interesantes aplicaciones en el lenguaje del cómic.

Windows Vista ya tiene su ventanas flotantes y Apple el espectacular cover flow del nuevo itunes. Seguramente la aparición del Leopard, con su Core Animation, dispare este tipo de interaciones en la pantalla.

Es una puerta, que quizás algunos creadores decidan tomar. Por otro lado, otros, como el genial Quitely, parece que no andan lejos de esa habitación, basta recordar su trabajo en we3, plagado de maravillosos experimentos.

Más bestias todavía


Alberto Vázquez, se marcó la semana pasada una imagen que resume maravillosamente, como sólo hace el lenguaje gráfico, el ataque del delirio constructor a nuestros paisajes . Sólo una crítica, el monstruo que dibuja no tiene nada de feo... corre el peligro de ser hasta atractivo.

Don Alberto no para, y es una gozada ver dónde ha llegado y a dónde puede ir.

(Valga para celebrar la llegada a las estanterías del bachibuzuk, de un fantástico falso ídolo. Alberto, la caja de los mocasines es (ºjºnVd@! )

2/2/07

Marvel Cómics descubre SketchUp


En concreto el boss, Joe Quesada, se ha enganchado al SketchUp y amenaza con utilizarlo.

De momento ha encargado un modelado de la eeee... torre Stark de los New Avengers. La corona la Sentinel WatchTower, una arquitectura parásita en toda la regla, que desafía aquella ley de Newton. Todavía no sé si me espanta o la adoro por lo macarra que es, ¿cuantos tatuajes tribales han visto rematando un rascacielos?.

Quesada sugiere que alguien se ponga con el programa, le eche unas horitas y le mande un buen Baxter Building. Viendo la fantástica ilustración de Jack Kirby, cabría preguntarse hasta qué punto es necesario. Aunque quién sabe, igual al King Kirby no le habría importado tener un mac y ahorrarse algunas horas de trabajo.

Este pasatiempo friki de pleno derecho no es nuevo, prometo que hace años en la Escuela de Arquitectura de Madrid vi como un tipo quería entregar un Halcón Milenario como fin de carrera, literal, y ojo que lo traía ya pasado a tinta (sí era antes del Autocad). Por cierto, no coló.

(Ya que pasaba por ahí, una curiosidad, Marvel esta semana publica el primer número de XIII... 23 años después de que empezara en Europa. Igual estaban acumulando números, para asegurarse una buena periodicidad).



31/1/07

Qué Bestias

(click para toda la imagen)
De nuevo a través del flog de fantagraphics, descubro el libro beasts! un compendio de artistas de la casa montando un bestiario de lujo. Bachibuzuk no es tan fan de la ilustración sin más, pero, si empezamos por la vampira de Sam Weber aquí presente, el ojo se queda atrapado y pide más. Más como una genial disección de Teplin o una perturbadora escena campestre de Dave Cooper.

En un principio, al ver que estaba presente en la publicación, pensé que la ilustración de la vampiresa pertenecía a James Jean, el portadista habitual de Fables. En realidad se trataba de Weber, que no anda tan lejos en cuanto a cualidades gráficas.

La obra de Jean me ganó definitivamente con su historieta para el Proyect Superior que editó ad house books en el 2005. Tampoco es el bachi-bazuk de los cárpatos un gran fan del cómic tan pintado, pero en estas seis páginas de una calidad técnica admirable, el señor James construye una situación y una atmósfera únicas, consiguiendo con su bellos dibujos un cóctel densísimo de sensualidad, violencia, intranquilidad y tópicos del género. Ahí es nada.